
Lo que cuenta no es encontrarnos si no buscarnos.
Hay un estar en el otro
como si conociéramos su idioma,
y tomar un café,
conversar del tiempo,
esperar que se haga tarde para salir juntos
a la calle. No sabemos extraviarnos,
pero hay una línea que cruzamos a hurtadillas,
deshaciendo lo sumado,
aumentando las cifras de la incertidumbre,
porque la piel pregunta y nosotros tenemos
las excusas necesarias para volver a empezar
aquel juego de juventud que nunca terminamos de aprender.
¿Quién no ha probado este quebrado deshacerse en un roce, una mirada, una palabra que te nombra?
.
(Lastura, 2022)